Comunicar lo que se siente cuando uno desconoce la verdad, es peligroso, desde luego mucho más peligroso que continuar con una duda que te revuelva eternamente las entrañas.
Sentirse celosa de una relación endofágica entre una dama de dudosa virtud y un vulgar chulo de barrio, a la sazón literaria y fruto del mismo autor, repartiéndose lisonjas y menosprecios en anacrónicos sonetos y décimas, puede ser ridículo si la engañada se manifiesta ofendida ante tal vituperio, que no ha sido otra cosa que un modo de entretener el tiempo aburrido de un hombre infeliz y sus acólitos, ávidos tanto de tertulias profundas como de chismes de patio.
Dejemos pues aquí lo que parece sólo en apariencia un banal esparcimiento.
La engañada sin engaño, que bien podría ser el título de una comedia burlesca del Siglo de Oro español, por más señas la que escribe, que goza por la anuencia del idioma de ser sólo engañada y no cornuda, (Venia de la que no dispondría si el agraviado en los devenires de esta tormenta literaria hubiera sido el varón), es doblemente vejada al manifestar una emoción sentida ante el enredo de ver a su consorte en el lujurioso gatuperio de que una dama mal follada le deshaga la cama y le mida el badajo, ante un honroso grupo de ansiosos expectadores.
En esta lid, si nos remontáramos a los tiempos en que la lengua y el villorrio así se manifestaban, creo que algún pañuelo bien impregnado de almidón y almizclado de violetas, hubiera golpeado alguna cara y de tal suerte habría continuado el entretenimiento, en un amanecer claro con ecos polvorientos de herraduras y alientos vaporosos de vino recio, decorando el escenario del temerario cornudo y el galán enamorado.
Eran cosas del honor,
Que ya nos queda muy lejos,
También cosas del amor,
Que a fe de muchos abuelos
Además de muchas honras,
Mereciera algún respeto.
Pero es hoy, y a buena suerte.
Y son palabras al viento.
Y no hay maestros de esgrima
Que esgriman los sentimientos,
Que por andar por la red
Son a lo sumo, molestos.
La engañada no es amada,
Pues no hay motivo de engaño…
Pero si ha de hacer escarnio
Lo hará con la malhablada,
Que la daga del mentado
Tiene la fama ganada.

