Dejo caer en mí garganta las perezosas gotas de mis dos litronas. Las he preparado para mí, cumplo cuarenta y ocho. Y justo luego siento esa nube liviana, que seductora levita sobre los almohadones de mi cama: Lánguida embriaguez que me transporta sobre la balaustrada del puente viejo, brindando con los amigos de ayer.
El primer aire fresco de la noche sorprende nuestras bocas recién perfumadas de pasta dental.
Veo, que nadie me corrija, las estrellas más bellas del universo a punto de rozarme la cabeza, siento las torpes manos azarosas de él, hurtando la caricia de un roce, encendiendo cigarros y pasando maría. La noche nos hace libres, y, primero Jara, después Mercedes Sosa, luego Cafrune y Silvio y Pablo...cantos que rasgan el alma, sonidos de guitarras, gargantas secas que bañamos luego entre carcajadas con el agradable sabor de ron lima limón.
Después, silencios penetrando en los ojos iluminados, venciendo las distancias, ya casi resueltos los destinos de los cuerpos de aquellas noches largas deseando a derroche.Las botellas estallan en añicos puente abajo y las campanas anuncian que hay poco tiempo para el amanecer. Uno tras el paso del otro, él tras mi boca que esquiva su boca, él resignado al paso de otras bocas ávidas de sus besos.
Amanece y el sol se despereza sin que nadie susurre promesas de amor...
De nuevo, al regreso de la ruta de la noche, refrescamos ávidos el sudor de los cuerpos desnudos en el agua, somos sombras bajo las estrellas bailando hechizadas al canto de los cucos y los grillos.
Y cantamos juntos, y bebemos juntos…
Le miro y no pregunto con qué cuerpo se batió su cuerpo, ni le digo en qué otra almohada reposé mi cabeza.
El deseo abrasa en esta noche que otra vez desboca con el sabor amargo del gin, lima, limón.
Paz, Amor y Libertad, noches bautizadas por la luna para nosotros, los que fuimos entonces, tal como éramos.
Brindo por ello.
Jóvenes brazos que rodearon cuerpos nocturnos, atribulados, desnudos, cubiertos de deseo.


5 comentarios:
Pues, somos libres de amar y también de no amar.
Nadie manda sobre su corazón, y a veces ell vacío exige una compañía, lo más parecida al amor que se pueda, que va, lo he visto varias veces, mientras haya común acuerdo, de tus soledades vienes y a tus soledades vas...
Besos
Así son las cosas, NoeliaA, si luego al final todo pasa el cedazo del olvido.
Lo mejor de todo, las sonrisas.
Besos.
Hola Justine, gracias por la visita.
Bueno el relato, el alcohol siempre amigo para estas cosas, no?
Gracias por tu correción, seguilo haciendo che si me equivoco, porque a menudo le yerro, jajaja
besotes
Aprovecho de brindar también.
SalU2
T.
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